En el Nombre de Jesús, decretamos, bajo autoridad Apostólica y Profética que se activa la unción para el evangelismo, ya sea personal, por las casas, masivo, o como se desee implementar.
Activamos el oficio y la unción del evangelista como oficina ministerial
Decretamos un respaldo de autoridad en la Palabra predicada, la manifestación de señales, milagros y sanidades que respaldan a esta unción. Activamos un desatar de liberación, donde ataduras y toda clase de influencia maligna es derrotada y lanzada afuera por el poder del Nombre de Jesús.
Activamos a la Iglesia en su conjunto a la evangelización. Decretamos que cada creyente se activa en esta gran tarea de levantar la cosecha. Reprendemos toda actitud que frena esta gran labor: indiferencia, falta de compasión, letargo, irresponsabilidad. Declaramos que El Espíritu de Dios enciende los corazones de cada Cristiano a la evangelización.
Conforme a la Palabra escrita en Hechos 11:21, decretamos:
- Se extiende la Mano de Dios sobre la Iglesia y esta es activada con toda clase de creatividad y respaldo de poder para la evangelización.
- Un gran número de personas corren a los pies de Jesucristo. Cantidades de personas renuncia a las tinieblas y vienen al Reino de Dios.
- Decretamos conversión. No solo serán creyentes, sino gente convertida de corazón a la Verdad de Jesucristo. Amén.
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