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DECRETO: LA BENDICION QUEBRANTA LA MALDICION
 

En el Nombre de Jesús, bajo autoridad Apostólica y Profética, decretamos que estamos bendecidos, fuimos creados para la bendición y no para la maldición. Por tanto toda puerta abierta a través de brujos, hechiceros, invocadores de maldad, etc., se cierra y cae a tierra todo su poder e influencia sobre personas, familias y regiones.
Nos volvemos en contra de todo pacto y acuerdo hecho con las tinieblas para desatar muerte, pestilencia, miseria y toda forma de maldición sobre esta tierra.
Ataduras mentales y espirituales que ligan a las personas a la destrucción y la ruina, las cortamos en el Nombre poderoso de Jesucristo.
Toda palabra de maldición soltada contra autoridades espirituales del Reino de Dios, contra los hijos de Dios, o contra la Iglesia de Jesucristo se desvanece y no hace ningún efecto maligno, por el contrario la bendición se apodera de nosotros.
Conforme a la palabra escrita en Isaías 54:17, decretamos:

  • Toda forma de maldad es quebrantada, no prospera, cae a tierra y las tinieblas son avergonzadas en el Nombre de Jesús.
  • Condenamos toda lengua maldiciente y toda palabra de maldición a desvanecerse y no hace ningún efecto.
  • Es nuestra herencia la bendición y no la maldición. Ninguna herramienta satánica, ya sea de palabra o de hecho, ninguna progresa, en el Nombre de Jesús. Amén.  
 
 
 
 
 
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