En el Nombre de Jesús, decretamos, bajo autoridad Apostólica y Profética que en nuestro medio la drogadicción, que afecta la vida de tantos jóvenes y personas, no seguirá avanzando.
Caen a tierra las bandas y redes de distribución. Toda `persona que abre puertas para el avance, distribución y venta de droga en nuestro País no queda impune, La justicia Divina procede a fin de que no logren su cometido.
Activamos la unción de liberación y restauración en favor de los que han sido atrapados por este flagelo, los reclamamos para el Cuerpo de Cristo y declaramos que así como han servido a la droga, ahora servirá a Jesucristo, el Hijo de Dios.
Decretamos que los lugares que se han trasformado en centros de consumo y venta de drogas, se transforman en lugares de proclamación de la Palabra de Dios.
Limpiamos nuestras esquinas, plazas y calles de la distribución y el consumo de drogas.
Declaramos que todo convenio con las fuerzas de seguridad, los funcionarios judiciales y de Estado que abalan el desarrollo de la distribución de drogas se corta y cae a tierra, en el Nombre de Jesús. Amén.
|